José Guadalupe Robledo Guerrero.
Ahora que Cuba es tema de la discusión pública, comentaré mi experiencia: Fui a Cuba por primera vez a mediados de los 70, pues como a muchos jóvenes también me sedujo la propaganda de la Isla. Un amigo me consiguió un lugar en un avión fletado por la UNAM, para que un grupo de universitarios visitaran el país gobernado por Fidel Castro, a cuya revolución declaró socialista en 1961 y su gobierno nacionalizó empresas y propiedades, la mayor parte de estadounidenses.

En respuesta, Estados Unidos decretó el embargo, al que los cubanos llaman bloqueo, prohibiendo la mayoría de las exportaciones e importaciones entre ambos países, restringiendo el comercio, las inversiones y los viajes turísticos de estadounidenses a la Isla, pero Cuba no quedó aislada, tenía al resto del mundo para comercializar, aún así fue más atractivo que los subsidiara la URSS durante 30 años, a cambio de que los soviéticos instalaran en 1962 misiles apuntando a su enemigo principal, EU, poniendo al mundo al borde de la Tercera Guerra Mundial.
Los “revolucionarios” de aquella época, aconsejaban llevar medias de seda las bellas cubanas. Desde entonces se realizaban esos viajes de placer, pues aunque la prostitución está prohibida en la Isla, sobran jineteros y jineteras que prestan su servicio en dólares, amparados por su gobierno.
Cuando en 1961 fracasó la invasión a Bahía de Cochinos organizada por los cubanos exiliados en Miami, el expresidente Lázaro Cárdenas decidió trasladarse a Cuba, para apoyar al gobierno castrista, pero en el aeropuerto lo esperaban oficiales del ejército mexicano, para indicarle que el presidente Adolfo López Mateos no quería que viajara a la Habana en ese momento, y se disciplinó.
En mi primer viaje, el gobierno castrista vivía del subsidio de la URSS, pero nunca detuvieron el deterioro de la Isla, hasta la fecha siguen utilizando los autos que nacionalizaron en 1961, y los edificios del Centro histórico de la Habana están derruidos, sin que el gobierno castrista ni los ciudadanos hicieran algo por evitarlo.
En mis siguientes visitas, gracias a amigos cubanos pude comprobar la verdadera situación que viven en la Isla, sufrieron varias crisis que explican la que ahora tienen: sin energía eléctrica, sin alimentos ni medicinas, sin libertades ni derechos, sin presente y sin futuro, y lo peor, sin quién los siga subsidiando, pues Donald Trump ya encarceló a Nicolás Maduro, y ha restringido el apoyo del obradorismo, esperando que los cubanos se liberen de su esclavitud.
Cuba no es ahora lo que fue en el capitalismo, “Ni sus luces”, me dijo alguna vez un cubano mientras comparaba la Cuba de 1958 con la actual. Por eso, antes de la revolución castrista, la mafia estadounidense hizo inversiones, para hacer de la Isla un “paraíso del placer, del juego y de la prostitución”, pero al no poder hacerlo en Cuba, construyeron Las Vegas. “Nos hubiera ido mejor, advertiría una cubana, pues es lo mismo, pero sin casinos”.
Varias veces viajé a Cuba invitado por amigos, las últimas en 2002 y 2014, en una de ellas conviví con Fidel Castro junto con un pequeño grupo de diez mexicanos, allí constaté que Fidel era un merolico que vendía sus fantasías propagandísticas y mentía reiteradamente. En ese convivio, alentado por los mojitos le pregunté ¿Por qué a los antisociales se les permite seguir viviendo en el Centro Histórico al que han convertido en ruinas? Su respuesta no tuvo desperdicio: “No los hemos sacado para que no nos critiquen de represivos”. Fidel era tan mentiroso como sus pupilos Maduro, AMLO y Sheinbaum.
Ahora que Cuba es promocionada por el gobierno obradorista, quienes quieran saber la verdad deberían conocer la realidad cubana. El fracaso de la revolución castrista comenzó cuando Fidel mandó asesinar a los verdaderos revolucionarios como Camilo Cienfuegos, o los encarceló y los exilió, tal y como lo hizo con Huber Matos, porque pensaban distinto.
El gobierno castrista actualmente está sin disfraz ni maquillaje. Ya se sabe que sus avances en la medicina y la educación son engaños propagandísticos. Ya no pueden ocultar que son un estado fallido, que su gobierno está inmerso en la corrupción, y que la dictadura de 67 años está próxima a desaparecer, pero su desahucio se alarga gracias al apoyo de voces interesadas en mantener a Cuba como punta de lanza en contra de Estados Unidos.
La situación es tan grave, que los cubanos ven a Donald Trump como su libertador y a Estados Unidos como su “sueño americano” al que han huido por millones, mismos que envían remesas a sus parientes para que sobrevivan, pues por sus carencias a Cuba la abandonó el turismo estadounidense y europeo. “Libertad, alimentos, medicinas y electricidad” es lo que ahora piden los cubanos al grito de “Muera el comunismo”, pero la propaganda ideológica, la represión y los tontos útiles acallan sus gritos de auxilio.
Política aldeana
1.- Después de apoderarse de los fideicomisos, de duplicar la deuda de México y despilfarrar los recursos del país en obras faraónicas y en programas populistas, ahora el gobierno obradorista va por las Afores, que son los ahorros de los trabajadores para su retiro, pues de acuerdo a la recién aprobada Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica, el gobierno de Claudia Sheinbaum echará mano de las Afores para financiar obras públicas. Pero aún con esa riesgosa y discutible apropiación, los trabajadores y sus sindicatos nada han dicho, a pesar de que la experiencia indica que esos ahorros no serán devueltos.
2.- Otro sospechoso caso, es que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) avaló que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), dependiente de la Secretaría de Hacienda, pueda congelar cuentas bancarias sin necesidad de una orden judicial previa y sin que el Ministerio Público lo solicite.
3.- La SCJN determinó que el peculado (malversación de fondos públicos) sí prescribe, lo que significa que el delito puede dejar de ser perseguido después de cierto tiempo. ¿Temerá el obradorismo que por su grosera corrupción serán perseguidos algún día?
Preguntas huérfanas
¿Habrá quién crea que una empleada de Hacienda, Florencia Franco, fue la que asoleó sus piernas en el balcón del Palacio Nacional?
¿Sabía usted que mientras Claudia Sheinbaum desmentía a la ONU de que en México hay desapariciones forzadas, Hernán Bermúdez (líder de La Barredora y ex secretario de Seguridad Pública de Tabasco), fue acusado -entre otros delitos- de desaparición forzada?
¿Para qué se reunirán en España algunos miembros del Foro de Sao Paulo, a donde asistirá Claudia Sheinbaum?
¿Para qué necesitan más dinero en las elecciones Morena y sus aliados, no son suficientes las prerrogativas partidistas, el dinero de los cárteles y los programas de pensiones?
¿Qué tan cierto es que las drogas incautadas por el gobierno luego se venden en el mercado, al igual que los combustibles ordeñados de los ductos de Pemex y los del huachicol fiscal?




























